Mes: octubre 2013

“No paso por la vida.. y tú tampoco deberías sólo pasar”. El Branding personal; la creación de un sello propio.

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“No paso por la vida.. y tú tampoco deberías sólo pasar”. El Branding personal; la creación de un sello propio.

    Fruto de las últimas entradas, y con esa especial atención hacia el cambio producido a nivel de firmas, no podemos sino atender ahora al cambio que se debe producir a nivel interior en cada uno de los “responsables” de las mismas.

    Hoy, la imagen del negocio traspasa todo tipo de barreras y es poderosamente permeable. Es por ello que hacemos una alusión generalista. Como “responsable” debe entenderse a todo trabajador que de modo directo o indirecto tenga relación con la firma y con el mercado; por ende, con el cliente. Este es el primer punto a asumir.

    La imagen de una firma, aquello que el consumidor percibe como marca, no sólo se contiene en la Web, en los comunicados oficiales o en toda actividad donde la firma como tal participe. No. Lejos de esto, la imagen de firma nace con cada acto que los “responsables” de representar la firma realicen.

    El trabajador de un despacho es abanderado y embajador de la marca desde el mismo momento en que estampa su rúbrica en el contrato que lo sitúa a sus filas. Es importante asumir que esa “responsabilidad” no desaparece al abandonar la oficina, de igual manera que no desaparece cuando el cliente cruza la puerta. La imagen; la representación, la reputación en definitiva de la marca, acompaña al abogado durante toda su jornada con cada pequeña actividad que realiza.

    Es por ello esencial entender que la reputación personal va íntimamente ligada a la de la firma, y que una y otra, unidas en perfecto matrimonio, tienen un denominador común; el éxito.

    ¿Cómo la reputación personal, la creación de un sello identificador propio puede ayudar tanto al abogado como a la propia firma?

    El consumidor busca principalmente cuatro cosas; seguridad, respetabilidad, eficiencia y competitividad. Y lo hace de una manera muy antigua y que nunca cambiará; con la experiencia de otros.

    Nuestra propia marca, aquello que el exterior relaciona con nosotros, puede en un sentido negativo hundirnos o en un sentido positivo multiplicar por infinito nuestro actuar y su peso en el mercado. Lo que los “otros“ perciban supondrá la creación de una opinión común, y si esa opinión es favorable, nuestra reputación atraerá negocio. No por simple deja de necesitar ser recordado. Como decíamos en una anterior entrada, aquél que sepa diferenciarse será el primero en posicionarse, y para ello necesitará la ayuda inestimable de una marca personal que lo distinga y que lo reconozca.

     Tres notas deberá conllevar en el mercado dicha marca: imagen, credibilidad y reputación.

    El reto hoy no está en llegar al cliente, eso ya lo hacen todos. El reto hoy está en conquistar su preferencia. El cliente es cada vez más temeroso. Recibe tanta información que antes no le llegaba, que su reacción natural se ha convertido en desconfiar y exigir. Estamos ante un mercado que genera mucha exigencia a la vez que desconfianza, y es aquí donde la imagen personal, donde la marca individual puede crear diferencias respecto al resto de competidores. Imagen personal unida a imagen de marca que de la mano y en perfecta armonía de identidades, sepan aglutinar en la retina del cliente la seguridad, eficiencia, respetabilidad y competitividad que reclama.

    Hacíamos alusión al principio de esta entrada a una de las grandes frases incluidas en el poema Vida de Charles Chaplin (altamente recomendable), entendiendo la necesidad de dejar huella, de ir más allá, de diferenciarnos.

    El Branding Personal tiene especial importancia por cuanto supone la herramienta necesaria para “no sólo pasar”. El Branding Personal posibilita entrar de lleno en las entrañas del consumidor y del mercado, crear prestigio y confianza, una oferta diferenciada donde la calidad del servicio se de por supuesta. Diferenciación y credibilidad. Marca personal. ÉXITO en mayúsculas.

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“Sólo el cambio perdura”.

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“Sólo el cambio perdura”.

    El cambio es a todas luces evidente, el cambio es motivo de renovación, es motivo de crecimiento, el cambio es necesario.

    Los cambios consisten en hechos objetivos que modifican un estado inicial. Las reacciones que se suscitan ante los cambios pueden ser muy diversas, pero en todo caso el cambio siempre produce dos percepciones; una negativa y otra positiva.

    Aquél que afronta el cambio con inseguridad percibe el cambio negativamente, no logrando ver más allá de su “seguridad” perdida.
Por el contrario, aquél que afronta el cambio con ilusión y ambición, consigue percibir el cambio como un reto, el reto como oportunidad y la oportunidad como crecimiento.

    Parece que en nuestros despachos existen esas dos clases de percepciones antes los cambios, la de la negación y la inmovilidad, y por otro lado, la de la oportunidad y la reacción.

     ¿Ha habido cambio y ha afectado a las firmas de abogados? Si. Y lo continuará haciendo. Lo nuevos movimientos en las filas de las grandes firmas que desarrollan su labor en nuestro país, unidas a las nuevas acciones para captar clientes, hacen si cabe más pronunciada la dinamización que se ha producido en el sector legal y más evidente el cambio. El mundo ya no se comporta como ayer, sólo vale el hoy y el mañana, y ese dinamismo y capacidad de reacción necesarios para comprender este cambio y superarlo, como así se hace en otros sectores menos inmovilistas, debe ser trasladado al sector de las firmas profesionales.

   Ante los cambios acontecidos y que siempre acontecerán, el uso de una correcta política de Marketing será en todo caso el medio para la adaptación y superación de los mismos. ¿Cómo?; anticipando, reaccionando, planificando y solucionando.

    La especialización jurídica, los avances en medios tecnológicos, la necesidad de planificación y gestión, la mayor presencia mediática, la internacionalización y globalización, el posicionamiento, la responsabilidad social y en definitiva el entorno más competitivo, hacen sin lugar a dudas que los despachos se profesionalicen y comiencen a gestionarse como empresas; especializando sus campos de acción y sus departamentos internos para cumplir mejor sus objetivos y generar así más negocio. Ésta es la llave del éxito.

    Por todo ello hacíamos alusión a Heráclito para dar nombre a esta entrada. Porque el cambio es a todas luces evidente. Porque el cambio es motivo de renovación. Porque el cambio es motivo de crecimiento. Porque el cambio es necesario.

 @mbrainstorming—www.marketingbrainstorming.com

“Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo.” Involucrar como herramienta de fidelización.

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“Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo”. Involucrar como herramienta de fidelización.

    Aludimos al lema del que parte nuestro proyecto para introducir otra necesidad; el éxito ya no es estar presente en ese mundo global del que tanto se habla, el éxito es saber cómo, y ese saber cómo conlleva conseguir involucrar a los demás.

    La percepción de clientes y usuarios ya no sólo depende de la excelencia del servicio. Ahora se requiere ser capaz de crear un VÍNCULO. Sólo aquel que consiga comunicar un mensaje que aporte valor real al público logrará el éxito. Esta es la realidad.

    Tradicionalmente, el sector jurídico se ha basado en la labor de un abogado que trabajaba su marca personal hasta convertirse en referencia y, gracias a ella, lograba negocio. Ahora, la evolución de los bufetes debe conllevar la creación de una marca. Marca corporativa que debe convivir en todo caso con la marca personal de cada empleado. El por qué es sencillo. Los letrados siguen siendo los que establecen la primera y más directa relación con el entorno interesado, pero los valores que transmita serán íntimamente asociados con los atributos de la firma. Por ello se muestra necesario que la suma de todos los activos personales responda a una misma cultura organizativa siendo así imprescindible que exista una planificación previa.

     Las nuevas herramientas de comunicación permiten ligar al cliente con los valores de la firma de una manera no antes vista. Pueden ser un gran aliado y por ello los despachos deben situarse ante sus competidores en idénticas condiciones ante la necesidad primordial; captar clientes y fidelizarlos.

    Como decíamos el éxito ya no es estar, sino saber cómo y dónde. Aquí radica la predilección por las redes sociales. El que no tiene presencia en ellas, queda relegado a un segundo plano y en mayor medida queda, a ojos del consumidor, desvinculado de la realidad.

   Las ventajas que el Marketing ofrece en este punto son claras; de un lado ofrecer una conexión bidereccional con el cliente, lo cual puede permitir conocer el feedback de quienes reciben el servicio. Útil para mejorarlo. Por otro es una clara fuente de Networking.

     Como decíamos con la cita de Benjamin Franklin, el cliente que recibe un mensaje que aporta valor a la comunidad queda conectado e involucrado y eso posibilita la fidelización del mismo. Un cliente satisfecho e involucrado con los valores de la firma es un cliente duradero. Y un CLIENTE DURADERO es a día de hoy; un milagro.